Los multimillonarios Warren Buffett, Michael Bloomberg, Meg Whitman y Mark Cuban lo tienen claro: el candidato republicano Donald Trump puede tener su nombre escrito con letras doradas en la entrada de su “Trump Tower” en Nueva York, pero, como persona y empresario, no es oro todo lo que reluce. El ex alcalde de Nueva York, Bloomberg, fue el primer multimillonario en fustigar a Trump y pedir el voto por la demócrata Hillary Clinton.

Bloomberg, octavo hombre más rico de Estados Unidos según la lista Forbes (con una fortuna de U$S 40.000 millones), criticó con dureza a Trump en la Convención Nacional Demócrata y explicó las razones por las que creen que Clinton debería ser la próxima presidenta de los Estados Unidos.

“Trump dice que quiere manejar esta nación como ha manejado sus negocios. ¡Qué Dios nos ayude!”, dijo Bloomberg. El ex alcalde pidió a los votantes independientes, como él, que voten en noviembre por Clinton. Bloomberg recordó que Trump no es tan buen empresario como presume ser. “A lo largo de su carrera, ha dejado un bien documentado récord de bancarrotas, miles de demandas, accionistas enojados, contratistas que se sienten engañados y clientes desilusionados que se sienten estafados”, dijo Bloomberg. El inversor y empresario Warren Buffett, tercer hombre más rico de Estados Unidos según Forbes (con una fortuna de U$S 64.500 millones), retó al candidato republicano a hacer pública su declaración de impuestos, algo que todos los candidatos presidenciales suelen hacer antes de las elecciones sin problemas.

Trump todavía no lo ha hecho con la excusa de que le están haciendo una auditoría. “Me reuniré con él en Omaha (Nebraska) o en Palm Beach, Florida. Él puede elegir el lugar, en cualquier momento entre las elecciones y ahora. Yo llevaré mi declaración de impuestos, él la suya. Ambos estamos bajo auditoría. Y créanme, nadie nos va a frenar de hablar sobre lo que hay en esa declaración”, dijo Buffett, conocido en Estados Unidos como el Oráculo de Omaha por su acierto a la hora de invertir en negocios que luego suben como la espuma.

Buffett también arremetió contra Trump por criticar a los padres inmigrantes y musulmanes del capitán Humayun Khan, un soldado estadounidense de origen paquistaní que murió en combate en Irak en 2004. El padre del soldado había reprochado a Trump su propuesta de prohibir la entrada de los musulmanes a EEUU como protección ante el terrorismo.

“Ningún miembro de la familia Buffett ni de la familia Trump ha ido a Irak o Afganistán. ¿Cómo diablos puede enfrentarse a una pareja de padres que ha perdido a un hijo y hablar de sacrificio porque ha construido un par de edificios? ¿No tiene ningún sentido de la decencia, señor?”, preguntó Buffett, repitiendo una famosa frase de la era McCarthy.

El inversor Mark Cuban, dueño del equipo de la NBA Dallas Mavericks, también reniega de Trump y apuesta por Clinton. “Votaré por Hillary y me comprometo a hacer cuanto pueda para convencer a todos los que conozco de que voten por Hillary”, escribió Cuban en su cuenta de Twitter.

“Trump me da miedo”, confesó el dueño de los Dallas Mavericks. Cuban, que forma parte del exclusivo club de los 200 estadounidenses más ricos, considera que el candidato republicano es un “estúpido incompetente”. Trump espanta incluso a los republicanos de pura cepa. Meg Whitman, directora ejecutiva de Hewlett Packard, ha sido la última en unirse a club de multimillonarios contra Trump. Whitman, que es republicana, también votará por Clinton.

“Como orgullosa republicana, mi voto en las presidenciales ha sido generalmente una cuestión sencilla. Este año es diferente. Votar por lealtad al partido significaría avalar a un candidato que ha explotado el odio, la xenofobia y la división racial”, explicó Whitman en un mensaje en Facebook.

“Su pulso vacilante podría poner en peligro nuestra prosperidad y seguridad nacional. Su carácter autoritario podría poner en peligro mucho más”, advirtió Whitman, quien en 2010 fue candidata republicana a gobernadora de California y perdió. Cuatro de las grandes fortunas de Estados Unidos apuestan por Clinton y rechazan a Trump, que, como ellos, es uno miembro destacado del club de los multimillonarios. En noviembre se verá si el Oráculo de Omaha acierta o no esta vez su apuesta política.